Es como una infección urinaria recurrente en forma de crédito
En mi juventud tuve la desgracia de caer en las manos de Creditea, en un momento de vulnerabilidad financiera. Años después, sigo intentando salir del túnel de mi*** que es su servicio al cliente. Un sistema de cobros que no funciona, amenazas constantes por pagos que ELLOS no logran procesar, intereses que siguen acumulándose y una incompetencia administrativa verdaderamente extraordinaria. He cambiado de país, de trabajo y de vida, pero de alguna manera sigo sin poder librarme de esta enfermedad venérea de la burocracia. Si están considerando contratar sus servicios, por el amor de Dios, no lo hagan.








